domingo, 23 de octubre de 2005


MI TESTAMENTO

Quiero que cuando me muera brille más
radiante el sol, que haya sonrisas y fiesta;
que nadie sienta dolor. Que no gasten el
dinero en velorio ni cajón, ni ropas que
ostenten lujo, ni mucho menos panteón.

Que en una sábana vieja envuelvan mí
cuerpo muerto para ponerlo en la tierra y así
dormir sabrosón, el sueño de mí descanso
mientras que viene el Señor. Que todo el
que me haya amado esté feliz ese día,
porque el día en que nací también dizque
hubo alegría. Que me canten mi canción
aunque yo no pueda oír; para que todo el
que la escuche sepa que en Suaita nací.
Flores si quiero que lleven para poner a mi
lado, que sean de cualquier color, desde el
blanco hasta el morado. Quiero orquídeas y azucenas,
Cecilias, rosas, camelias; quiero
gladiolos, jazmines, cayenos y primaveras.

Quiero que hagan una fiesta
que alegre los corazones
de todos esos presentes,
que hagan caso a mis razones.

Quiero que mi sepultura
se encuentre en el campo abierto,
no la quiero en cementerio,
ojalá sea en el desierto.

Quiero que caven mi fosa
los hijos que yo engendré,
ya que con amor los hice
que así me entierren también.

Que me pisen bien pisado
y que no les dé temor,
que yo me siento dichoso
cuando obedecen mi voz.

Que cuando me hayan tapado
y puesto la última flor,
recuerden a "Cielo Azul
y entonen esa canción.

Ladislao Silva Guzmán
Mayo 2 de 1991

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