EL PEATÓN
Se dice, se rumora,
afirman en los salones, en las fiestas;
alguien o algunos enterados,
que Jaime Sabines es un gran poeta,
o cuando menos, un buen poeta,
o un poeta decente, valioso,
o simplemente, pero realmente, un poeta.
Le llega la noticia a Jaime y este se alegra;
¡Que maravilla!, ¡Soy un poeta!,
¡Soy un poeta importante!, ¡Soy un gran poeta!.
Convencido sale a la calle
o llega a la casa, convencido;
pero en la calle nadie,
y en la casa menos,
nadie, nadie, se da cuenta de que es un poeta.
¿Porqué los poetas no tienen,
una estrella en la frente,
o un resplandor visible,
o un rayo que les salga de las orejas?
¡Dios mío, dice Jaime!
¿tengo que ser papá o marido,
o trabajar en la fábrica como otro cualquiera,
o andar como cualquiera de peatón?.
Eso es, dice Jaime;
no soy un poeta, soy un peatón,
y esta vez se queda echado en la cama
con una alegría dulce y tranquila.
Jaime Sabines
martes, 6 de enero de 2009
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